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Urdesa, la engreída del Salado

por Alessandra | 24 abr, 2015

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Urdesa es una ciudadela con calles con nombres de árboles. Fundada a finales de los años 50, la Urbanización del Salado –su nombre original– colinda con una cerro de bosques espesos que, con el paso del tiempo, fue reemplazado por concreto y hoy es conocido como Lomas de Urdesa, uno de los sitios con mejor vista de toda la ciudad. 

Las casas estaban abiertas. Los urdesinos no creían en las rejas. No las necesitaban. En los 80 y 90, algunos locales y espacios se convirtieron en símbolo de la vida en comunidad. Hoy esos sitios –y ese compartir– son recordados con nostalgia por quienes vivieron en Urdesa en esa época. Diego Arcos recuerda que era “común era ver hordas de colegiados que salían caminando del Cine Maya y hacían escala en el Super Burger (hoy Burger King). Los más chiros paraban solo a pocos metros, en el ya mencionado Big Mac”. 

Lugares como la famosa discoteca Infinity –donde tocaron Soda Stereo y Gloria Gaynor– y el célebre El viejo pernil, ya no existen pero el Policentro, y el mítico bar Chapus siguen siendo puntos de encuentro. Arcos recuerda que en el parque se daban conciertos gratuitos organizados por ACCUR, institución que también tenía en su agenda el desfile anual por las calles de la zona. Desde hace un par de años, el Municipio ha retomado esa costumbre: artistas se presentan en un escenario al aire libre, por las fiestas de la ciudad (en julio y octubre), al pie del Parque de Urdesa. Esta ciudadela, aunque ha cambiado su arquitectura moderna, mantiene el ambiente acogedor que lo volvió tan querible. Tanto, que tiene hasta su propio gentilicio: urdesino. El actor Andrés Crespo, incluso, lo tiene como parte de su biografía de Twitter. De Urdesa puede uno irse, pero jamás se deja de ser urdesino. 

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Fotos: Daniel Adum

Con el pasar de los años, el barrio ha ido transformándose. Los vecinos originales se fueron, las hermosas casas de la calle Circunvalación Sur están aún en pie, pero muchas de las familias que las habitaron las han puesto en venta. Muchos urbanistas guayaquileños las consideran verdaderos patrimonios de la arquitectura moderna que tuvo un auge en los años sesenta y setenta, y piden al Estado y al Municipio que luche por conservarlas. El artista Daniel Adum recogió en un proyecto gráfico los cambios de las casas. Era una forma de pedir que la arquitectura urdesina se conserve, para que el barrio de calles amplias, árboles que dan sombra –algo no tan fácil de encontrar en Guayaquil– se conserve. 

La gente va y viene, pero Urdesa queda. La Víctor –como se conoce a su principal avenida– es uno de los pocos espacios caminables de Guayaquil. Tiene bares y cafés sobre las veredas, y en ella es posible encontrar de todo. Desde que en 2005 empezó la regeneración urbana en el sector, el adoquín invadió sus calles principales. 

Urdesa2Fotos: Daniel Adum

 

Urdesa se ha vuelto un pequeño espacio cosmopolita, con gente de todo el mundo: Llegaron los locales de sushi (hay dos muy recomendables, uno frente al parque, Yamato, y otro en Bálsamos y Víctor Emilio Estrada, Isao), las shawarmerías (que están, especialmente, en la calle Guayacanes). Las cafeterías Juan Valdez y Sweet and Coffee se llenan de gente hacia el final de la tarde, y el murmullo de las miles de conversaciones se eleva a medida que la gente sale del trabajo o vuelve a casa, y Urdesa los mira, desde sus cerros, o desde el pie de su estero, consciente de que ya no es el mismo barrio de mediados de siglo XX, pero que, al mismo tiempo, conserva su carisma y buena vibra. 

 

 

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Soy brasileña, vivo en Ecuador y soy corredora de bienes raíces. Amo este país, la decoración de interiores y el turismo.

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